jueves, 11 de diciembre de 2014

Remission - Trigésimo Aniversario


Durante los años ochenta, el underground se movió intensamente a medida que miles de artistas y músicos exploraban nuevas fronteras, evolucionando o degenerando las escuelas clásicas de música popular, así como aconteció con los favoritos de este blog, punk, hardcoremetal. Ahora, otra de las tendencias fuertes de la época (más por su propuesta que por cantidad de seguidores) fue el industrial, aquel revuelto experimental de música electrónica con otros géneros, que generalmente relacionamos con ritmos creados a partir de golpes metálicos.

Pues los canadienses Skinny Puppy fueron pioneros en la materia. Ellos ofrecieron una interesante visión del mundo y un sonido muy particular que incluía lo trangresivo del punk, los sintetizadores del new wave, así como elementos del rock en general. En 1984 lanzan su EP Remission (posteriormente álbum), con en el revelan el futuro próspero de un género que sería grande años después, con la escena de la discográfica independiente Wax Trax en Chicago (que incluyó tantos artistas europeos como americanos de quienes fueron amigos), y finalmente, con el boom del rock (o metal) industrial, impulsado por Ministry, White Zombie, Nine Inch Nails, Marilyn Manson, entre otros, de quienes fueron influencia directa.
En Remission encontrarán una pieza única, inclusive dentro de la discografía de la banda. Un balance exquisito del beat electrónico, con los mencionados golpes metálicos. Además de los teclados y otros dispositivos que generan el sonido en Skinny Puppy (a cargo de cEvin Key), hay un uso de samples muy interesante, que a diferencia de como acontece en el hiphop, aquí cumplen una función más atmosférica y narrativa que rítmica. (Particularmente, me encantan dos de la genial The Tenant de Roman Polanski. También usa varios de Shadow of A Doubt de Hitchcock) Como podrán imaginarse, la música electrónica en la época tenía el sabor especial derivado de la tecnología disponible en momento, así como el encanto de que no todos la hacían.

Ahora, al bloque electrónico se sumaba la amenazante voz principal de Nivek Ogre, que tiene un espíritu más de performance que melódico. (De hecho, esto derivó en sus memorables shows horroríficos, donde denunciaban principalmente la guerra nuclear y las pruebas en animales en un estilo poco común.) Pero aunque no pareciera por las descripciones, Remission es un trabajo que si bien oscuro y raro, tiene una acertado flow musical fácil de captar. El álbum es sólido de principio a fin, pero pueden empezar por las brillantes Smothered Hope (ojo al video), Incision, Ice Breaker y Sleeping Beast. Obra maestra ochentera.

Feliz aniversario!

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