viernes, 27 de marzo de 2015

Frogstomp - Vigésimo Aniversario

Por Dick Johnson. 
 
Para el año 1997, es muy probable que nosotros, los hijos malditos de la década alternativa, no tuviéramos idea que más allá de nombres como AC/DC, Midnight Oil o INXS, existiera dentro del Oz rock un fenómeno llamado Silverchair. Poco a poco por los canales de MTV y MTV2, estaba abriéndose paso el Freak Show (segundo disco de la banda) y junto a los power riffs de canciones como Slave o Freak, muchos jóvenes ansiosos de sangre nueva encontramos en Daniel Johns el verdadero símbolo post-grunge que sin saberlo, estábamos buscando. Solo sería hasta el poder creativo de su tercer disco Neon Ballroom, que las comparaciones perezosas y tontas entre Johns y Kurt Cobain se detendrían y la banda obtendría la libertad para desprenderse de los noventas y contribuir a alimentar el legado del Oz Rock (Véase: Diorama y Young Modern, cuarto y quinto álbum)

Pero volvamos a 1995, cuando probablemente ni usted ni yo conocíamos estaba banda. Daniel Johns era un guitarrista tímido, sin mucho interés por figurar y mucho menos por cantar, pero cuyo talento para componer un rock alternativo emotivo y vigoroso le permitió junto a su banda ganar una convocatoria nacional australiana para grabar su gran éxito Tomorrow. Gracias a este reconocimiento nacional, Silverchair (antes "Innocent Criminals") obtuvo el apoyo y el tiempo para construir y diseñar ese poderoso renacuajo que reconocemos globalmente como Frogstomp

Sin alternativa vocal, Johns empezaría a desarrollar la que puede ser una de las voces más prolíficas y versátiles que tiene el rock and roll hasta el día de hoy (Ver: Aerial Love, su último single). Disco tras disco es notorio el enriquecimiento musical de la banda y de la voz de Johns. Sin embargo, el esfuerzo de grabar un disco a los 16 años con la actitud y la capacidad de Silverchair, es probablemente una de las mejores anécdotas/misterios de los años noventa. ¿Cómo pueden tres peladitos de 16 años componer uno de los mejores álbumes alternativos de una década?
 
(Qué tal esta juventud-casi infancia? De izquierda a derecha Gillies, Joannou y Johns)
 
Israel´s Son es la apertura a este viaje llamado Frogstomp. Una canción que define el power trío que daría estructura a la banda (hasta la llegada de Paul Mac hacia el tercer álbum y en adelante), y que no demuestra ningún temor para generar ruido e inclusive para escuchar los primeros pseudo-guturales del pequeño Johns. Tomorrow como buen single, viene en segundo lugar y antecede a la que es probablemente una de las mejores canciones de Silverchair hasta el día de hoy Faultline. Nunca fue particularmente relevante, pero dentro de la cosmogonía de la "silla de plata", no hay un solo fanático que no adore esta canción. Balada, soft rock, power rock hasta el final.

Lo curioso es que el disco apenas empieza y tantos otros temazos vienen en camino que pareciera que Frogstomp fuera un disco de grandes éxitos de una banda de dos décadas, en vez del debut de unos adolescentes. Pure Massacre, Shade, Leave Me Out, Suicidal Dream, Madman, Undecided, Cicada Findaway.....  baladas, soft rock, punk rock, power rock... que convierten a Frogstomp en un disco bandera de nuestra generación. Silverchair y la escasa edad de Johns, nos permitió a muchos contemporáneos sentir además enorme orgullo por la gran calidad musical que se puede producir en cortas edades.
 
No me pidan definir a esta banda pero en su primer disco ya era posible preveer que tarde o temprano serían mucho más que una banda de punk rock (o grunge) de los noventas. Y lo hicieron... desde Frogstomp hasta Young Modern, Silverchair la sacó del estadio, una y otra vez.

Frogstomp, feliz cumpleaños disco de puta madre!!!!
 





Daniel Johns - "Aerial Love"

Novedades desde Australia: Esto es Aerial Love, del reciente Ep del mismo nombre, donde vemos a Daniel Johns (vocalista y guitarrista de Silverchair) explorando otros estilos.

jueves, 26 de marzo de 2015

The Bends - Vigésimo Aniversario

Por Santiago Rivas.
Es difícil creer que fue hace 20 años cuando me encontré por primera vez con Fake Plastic Trees o con High And Dry. Dudo que hubiera sido capaz a mis trece años, de trazar una línea entre esos momentos de asombro, viendo MTV Latino y el fenómeno en que luego se convirtió Radiohead. Era predecible, pues de lejos es la banda más importante de los años noventa y parte de los dosmiles, pero jamás hubiera podido predecir hacia dónde iba su sonido, que es lo que finalmente siempre me ha intrigado. 

1995 fue un año definitivo para el llamado Britpop, por cuenta de la aparición de varios álbumes cruciales, que dividieron esta denominación de origen en al menos cuatro líneas de sonido, muy distintas entre sí. Por un lado están Blur y Oasis, que ese año lanzaron The Great Escape y (What’s The Story) Morning Glory respectivamente. No muy lejos se encuentra una serie de grupos menos comerciales, pero igualmente respetados, como Supergrass y The Verve, que en 1995 lanzaron sus álbumes I Should Coco y A Northern Soul. Por el otro está Pulp, que ese año sacó A Different Class, liderando la corriente “alternativa”, que siguieron otros grupos como Elastica, que ese año lanzó un “one hit wonder” y su álbum autotitulado.

Y en otro lado completamente distinto, estaba Radiohead, a quien muchos periodistas quisieron inscribir como miembros del archifamoso Britpop y algunos incluso quisieron meter en la movida del Trip hop de Bristol, por su sonido sombrío y pesimista. Con el tiempo, todos nos daríamos cuenta de que Radiohead es un género en sí mismo, que no requiere de ningún tipo de validación al interior de una u otra escena, porque ellos supieron con el tiempo ponerse muy por encima del mercado.

Ninguna de estas nociones, sin embargo, subsistían en mi cabeza adolescente, cuando oí cada una de las canciones de The Bends. Solo existía la sensación de estar presenciando algo muy grande. Seguramente tuvieron que pasar un par de años para que pudiera oírlo completo, porque mis recuerdos de ese 1995 están todos reunidos en los videoclips que veía en MTV: High And Dry (en esa época todavía sacaban hit singles), Fake Plastic Trees, Street Spirit, Just y My Iron Lung, si mal no recuerdo. Son bastantes canciones, igual, muchas más de las que ahora ofrece cualquier artista al mercado. Radiohead era irrefutable. Así de simple. No era solo que mis amigos y yo fuéramos adolescentes de semblante pálido y vestimenta rigurosamente negra, ni se trataba de un boom, como si lo fueron tantos otros; no era un compromiso político ni visual el que nos unía a esta banda. Radiohead tenía línea directa con nuestro cerebro, era una forma de educación afectiva (luego sabremos si perjudicial o benéfica, pero yo me inclino por la segunda) y, tratándose de uno de los primeros grupos que quisimos con el alma, la puerta de entrada a muchas cosas que tal vez aún estemos terminando de digerir.

Desde el sonido inicial de “Planet Telex”, que parece venir del fondo de algo, que no se sabe si está ahí, hasta la frase “immerse your soul in love”, que cierra el álbum, se trata de una obra maestra. Si les parece que estoy exagerando, háganse el favor de oírlo en orden. Cada canción importa y cada una suena diferente. Cada una de ellas tiene al menos una frase que hace erizar los pelos y se conecta con algo que está en el fondo de nosotros.

No se trata de ninguna forma convencional de rock, porque todo el peso de Radiohead está puesto en el contenido, no en el fondo. Es decir, la música es una herramienta a través de la cual Thom Yorke, Jonny Greenwood, Colin Greenwood, Ed O'Brien y Phil Selway hablan de lo que tienen adentro. De lo que tenemos adentro. Con los años, este punto se probaría cierto, porque son muchos los cánones que han utilizado. Han hecho música muy cercana al jazz, han programado beats, han explorado sonidos electroacústicos y han sabido extraer de sus instrumentos cada sonido, cada tono, timbre y color que alguna vez hayan necesitado para hacer lo que hacen. El asunto con Radiohead jamás será si nos gusta o no, que puede pasar perfectamente; el asunto con ellos es que de verdad están suscritos a algo que es muy grande y muy relevante. Demasiado como para dejarlo pasar y por eso este artículo, que es un sincero homenaje a un álbum que todavía no produce nostalgia, sino el mismo asombro de siempre. Larga vida a Radiohead.
 
Por Ricardo Guerrero.
 
Con Radiohead es particularmente difícil referirse a uno de sus álbumes sin inmiscuir su relevancia general (construida ya por un cuarto de siglo), pero haré un esfuerzo. Entonces, en ése primer semestre de 1995 se notó un evidente paso adelante después del discreto Pablo Honey (no solo en términos sónicos sino también visuales), pero nunca pensé que además de la excelente recepción crítica y comercial que merecidamente recibió The Bends, año tras año fuera ampliando su sentido a medida que la banda continuaba la avanzada artística que han estado impulsando desde entonces.
 
El caso es que lo bonito de su segundo álbum, además de la exquisita experiencia sonora que provee, es recordar la época en que Radiohead era solo una gran banda de rock conquistando el mundo con los trucos del momento, que básicamente eran temas con magnífico sentido melódico y amplia vocación popular, además de la vasta tanda de cinco videoclips para un álbum solo igualada por Björk para el Post (Bueno, al final gana The Bends porque High and Dry tiene dos versiones, una para Estados Unidos y otra para Inglaterra).
 
Sobre su sonido puedo decir que me resultaba básico. En 1995 no tenía suficiente entrenamiento para ser consciente de la calidad de sus temas ni la solidez de sus discos, de los acercamientos a los breves experimentos sonoros con algunos efectos que predecían próximo paso de la banda, ni la atmósferas generadas con tantos detalles sonando al tiempo. De hecho, me parecía que tres guitarristas al tiempo era una exageración. Sin embargo, la atracción generada por sus cinco sencillos hicieron de The Bends un disco muy fácil de escuchar, lo cual efectivamente pasó una y otra vez, mostrando nuevos viajes en cada oportunidad, hasta elevarse hasta la leyenda de música popular que es hoy. Al respecto señala Stephen Thomas Erlewine de Allmusic:

"[...] But what makes The Bends so remarkable is that it marries such ambitious, and often challenging, instrumental soundscapes to songs that are at their cores hauntingly melodic and accessible. It makes the record compelling upon first listen, but it reveals new details with each listen, and soon it becomes apparent that with The Bends, Radiohead have reinvented anthemic rock."

Al respecto del sonido vale la pena anotar que The Bends fue producido por John Leckie, un aprendiz de ingeniero de los Abbey Road Studios (posteriormente, estudios EMI) que creció inmiscuido en lo más grande de la historia de la música popular de su país en mi adorada segunda mitad del siglo 20. Ahora, aunque Radiohead se casaría en adelante con el ingeniero de The Bends, ("el sexto integrante" Nigel Godrich), para expandirse hacia lo que conocemos hoy en día, este álbum muestra un balance interesante entre el potencial de una joven banda inglesa que no podía contenerse, y la clásicamente-entrenada mano de Leckie.

Sobre el trabajo visual todo parecía indicar que se trataba tan solo de un buen aprovechamiento del material sonoro para inspirar unos videos. Claro, a partir de OK Computer en adelante, quedó claro que Radiohead también tenía una propuesta en este sentido. El caso es que en una época dorada para el videoclip como lo fueron los años 90, tener clips memorables merece reconocimiento porque había demasiados. Y bueno, siendo todos sus clips excelentes, muero por lo que logró Jamie Thraves con Just y Jonathan Glazer con Street Spirit (Fade Out), que son hoy en día favoritos personales del género.

Entonces no me queda mucho por agregar, además toda esta apreciación esta muy marcada por una fuerte conexión que logré con Radiohead a quienes recuerdo haberme traído al nuevo siglo en la alfombra mágica que fueron Kid A y Amnesiac. Pero el punto es que amo a The Bends como a la banda misma y de vez en cuando, cualquier sonido del día armoniza con el latente recuerdo de alguno de sus temas y me encuentro cantando solo alguna fracción de la pieza sólida de 48 minutos y 33 minutos. Generalmente es el coro de la misma The Bends "Baby´s got The Bends, we don´t have any real friends..." o el de Sulk, una de mis predilectas de la banda.

Entonces, aún habiendo sido desplazado del trono con la contundencia con que lo hizo poco después su hermano menor OK Computer, mis respetos y admiración a esta maravilla.
Feliz aniversario!
 




Sidestepper - Come see us play

EVENTO: BOOM FULL MEKE LIVE! Ft. Bleepolar - Vacile & Verbena en La Ventana

Estos grandes representantes de la nueva ola de música tropical colombiana vienen a ponerle candela a la noche y ritmo a esta verbena! ¿Listos para una noche de poder a cargo de Boom Full Meke? - el perro con el ladrido más bravo.

En las consolas: Ritmo -Tropical Avanzado a cargo de
Bleepolar

Pronto más información - ¡Sóbalo Bogotá!

Invita:
Heineken
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
→ Mood: Nu Tropical & Bailable.
→ Rsv de mesa: 319 388 9190 (Whattsapp).
→ Entrada: (4pm a 9pm). $15 (9:01pm +)
→ Happy hour: 2x1 en Cocktails & 3x2 en Cerveza.
→ Recomendamos acompañarlo con: Shots de Tequila.
 


Tenemos cinco entradas dobles de para este evento el viernes 27 de marzo de 2015 en La Ventana. Si quieres una, solo debes dejar un comentario a esta entrada con tu nombre y apellido, número de cédula y número de móvil, antes de las 4 p.m. del viernes 27 de marzo. Los primeros cinco comentarios ganan entrada.

Muse - "Dead Inside" [Official Lyric Video]

Que ahora si Dead Inside, el primer sencillo del Drones de Muse.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Will Butler - "Anna"

Después de trabajos permanentes como Arcade Fire y temporales como la banda sonora de Her, el texano Will Butler lanza Policy, su primer trabajo como solista.

martes, 24 de marzo de 2015

Dopes To Infinity - Vigésimo Aniversario

Otra bandota que impulsó la dinámica noventera fue Monster Magnet. Formados a finales de los años 80 en New Jersey, los Magnet salieron a los circuitos del rock con una propuesta deliciosa de música fuerte y psicodélica, inspirada en lo clásico del género pero con la energía de su época. Después de algunos Eps lanzaron su legendario debut Spine Of God (1992), que fue catalogado poco después como uno de los trabajos definitivos del stoner rock, detalle que es importante mencionar ya que esto los ubica como pioneros de este estilo junto a bandas como Kyuss, aún cuando sus aproximaciones sean diferentes.
 
Luego de otro par de álbumes lanzados en el 93 con los que juran lealtad a sus espíritu stoner (el Tab...25 y el Superjudge, con sus temas extensos, riffs graves, grooves densos y efectos espaciales), llega el turno del Dopes To Infinity (1995) un excelente álbum cuyo sonido empata inmediatamente con el de la explosión alternativa noventera, logrando por primera vez en su carrera amplio reconocimiento por parte de la crítica, así como de la audiencia en términos de ventas. Ahora, creo que el éxito del Dopes se fundó en haberle dado un toque adicional a la receta retro de Monster Magnet, para poder ser percibidos en aquel entonces como una propuesta vigente y consolidada, y al respecto, Dave Wyndorf (cerebro de la banda), puede anotarse dos puntos, pues además de ser el compositor principal, produjo el álbum, lo cual indica que este éxito obedeció primordialmente a su instinto.
 
Entonces el Dopes tiene un sonido tan reminiscente de los noventa como de épocas anteriores. Si tomamos por ejemplo el exitazo Negasonic Teenage Warhead (video) recordaremos un clásico del 95 pero también uno del 67: Tales Of Brave Ulysses de Cream. Así pasa con I Control, I Fly que suena tanto como a su propio tema Medicine, como a T.V. Eye de The Stooges, o con Third Alternative que muestra la dosis obligatoria de Black Sabbath que sobresale a lo largo de su carrera. En todo caso, las referencias son exquisitas y por supuesto incluyen maestros como ZeppelinFloyd. Entre mis favoritas están también la heavy Ego, The Living Planet, la acústica y orientada-hacia-el-pop Dead Christmas y la instrumental y poderosa Theme From "Masterburner".
 
Si bien su álbum de culto es el Spine y el de mayor éxito comercial es el Powertrip (1998), el Dopes es hoy en día el gran punto medio y de referencia para esta banda que considero relevante por ser de mi predilección, pero también por estar próxima a cumplir treinta años activa.
 
Feliz aniversario!
 



 

Suscríbete al Feed