lunes, 17 de agosto de 2015

Freaky Styley - Trigésimo Aniversario


Era 1985 y los Red Hot Chilli Peppers estaban descubriendo y puliendo aquel infinito potencial que les permitió conquistar el mundo unos años después. Prueba de este nivel está magistralmente registrado en su segundo álbum Freaky Styley. Ahora, aquí no solo se estaba avanzando en la historia personal del grupo sino en la del genial estilo funk metal, originado en lo profundo del underground ochentero que sirvió de inspiración para tantas alternativas años después cuando todo se popularizó. Recordemos que entre otros, los Red Hot dieron inicio a esta magia junto a bandas como Faith No More y poco después se unieron otros brillantes exponentes como Primus311 o Incubus, cuyas propuestas continúan alimentándose de esta fórmula que a su vez continúa consumiéndose por audiencias de música popular alrededor del mundo.

Además de sugerir enfáticamente que los interesados en la materia deben escuchar este álbum a como de lugar, hay algunos detalles sobre los cuales se puede llamar la atención desde lo escrito para alimentar esta respetable idea que ahora tengo del Freaky Styley. El primero es que está producido por el cerebro de Parliament-FunkadelicGeorge Clinton, institución definitiva del funk en el siglo 20, quien en todo el sentido del concepto influenció con su genialidad y visión musical, además del post-punk y el disco, otros estadios como el que ahora nos ocupa.

Pues la mano mágica del maestro George Clinton se siente en cada segundo del álbum. El logró canalizar la entonces abundante energía de aquellos jóvenes blancos hacia la idea pura del funk. Por ejemplo, si bien los Red Hot siempre han sido una banda de cuatro integrantes, en Freaky Styley se añadieron múltiples instrumentos de viento (entre ésos el saxofón de Maceo Parker), percusión y coros que unidos al equipo completan el exquisito sabor de una orquesta, como aquellas de donde salió el funk verdadero. Qué tal Yertle the Turtle ah? Hypermegafunk. Ése es el color de este álbum.

(Flea, Clinton y Kiedis trabajando juntos en 1985)

Llamando la atención sobre la mina funk que este disco, cómo pasar inadvertidos Hollywood (Africa), que es un cover de Africa, original de las leyendas del soul-funk de New Orleans, The Meters, o If You Want Me To Stay, original de Sly Stone (frontman de Sly and the Family Stone, profesores de la misma escuela soul-funk pero en San Francisco)?. Hermosos homenajes.

Pero los Peppers siempre han tenido su propio veneno y en este disco la mayoría es sello personal. Iniciando con Jungle Man queda clarito cómo es la jugada aquí. Sobre el inquebrantable y demoledor ensamble de bajo y batería aparece la guitarra entre líder y rítmica que con sus paradas permanentes describe la idea perfecta de funk que la mayoría tenemos en la cabeza. Al respecto hay que señalar que en su medida, el adorado guitarrista judío Hilel Slovak, (idolatrado por el entonces fan adolescente John Frusciante) hizo un aporte importante pues el tipo tiene un gran feeling y además no conozco otro guitarrista que con anterioridad se haya desempeñado en este estilo musical. Por cierto, generalmente se menciona a Slovak tanto por su talento como por el cariño que le tenían dentro y fuera de la banda, y quien desafortunadamente murió de sobre dosis en 1988.

Sobre Flea y Kiedis no me pronunciaré mucho pues como Peppers fundadores y permanentes, su aporte aquí es tan valioso y tan familiar como nos resulta hoy en día, así que estamos simplemente revisando esta etapa en su evolución musical, o más bien en la consagración de su "estilito freaky". 

En todo caso, aunque blanco y ochentero, esto es un ejemplo de funk como dios manda, favorito entre los cuatro álbumes ochenteros de los Red Hot Chili Peppers y por éso recomendadísimo. Entre mis preferidas están American Ghost Dance, Freaky Styley, Blackeyed Blonde y la hardcorera Battle Ship.

Feliz aniversario!







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