lunes, 23 de julio de 2012

We Need To Talk About Kevin

Para quienes quieran disfrutar de una película especial, dirigida con estilo y buen criterio, donde la edición, el sonido y la puesta en escena convergen narrativamente, les cuento que se encuentra en cartelera We Need To Talk About Kevin, una propuesta cinematográfica destacada.

 Esta es la tercera película de la directora escocesa Lynne Ramsay y trata de un complejo drama familiar que se acerca progresivamente al género del terror.

 Recomendada!

3 comentarios:

Fat suggar daddy dijo...

comparto lo que al respecto de esta película escribí en mi flickr de películas 1. Lo que sentí con esta película lo he sentido muy pocas veces en mi vida, es algo así como si dios le metiera a uno un puñetazo en el estómago, sacando por completo el aire, y que aún cuando uno trate de recuperar el aliento no puede porque dios se está riéndo, y nada más contagioso que la risa de dios.

2. Impresionante y desgarradora actuación de Tilda Swinton, que para ella es normal ese tipo de actuaciones. Creo está supera todas sus papeles anteriores. Ni hablar del casting, Kevin bebé y Kevin adolescente parecen la misma persona.

3. De qué se trata la culpa, el dolor, el destino- Desde el drama griego son temas que siempre rondarán la narrativa, a veces, cómo en este caso, una dirección increíble es necesaria.

4. Habrá que leer la novela en la que se basó el film. Pero cuando la veía sentí lo mismo que cuando leí "Te manda saludos Dante", de Enrique Vila - Matas.

Miguel trololo dijo...

Pues yo no la vi en cine y creo que se pierden cosas de cinemática que no se logran con una película por internet. El caso es que lo más impactante de la película es la culpa e impotencia de esta mujer frente a la actitud retadora y resentida de un hijo que quiere vengarse. Es una película incomoda donde no hay malos por que puede pensarse que la intención de la directora sea precisamente mostrar lo terrible que resulta ser un hijo no deseado. Esa energía de desprecio que le manda la mamá al hijo. La pose de víctima de la mamá que demuestra que el odio del hijo puede ser justificado precisamente por esa actitud infeliz y resignada que toma.

Son tan buenas las actuaciones que uno no sabe si concluir que es más la historia de un hijo envenenado o es más la historia de una madre fallida.

Fat suggar daddy dijo...

Creo qué, cómo dice Miguel, en este tipo de películas donde uno no puede crear un juicio moral de inmediato por la impotencia del carácter mesiánico, la idea de justicia se ve trastocada y por eso incomoda. Es un mérito cinematográfico y un gran logro de la directora.

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