Durante los años ochenta, el
underground se movió intensamente a medida que miles de artistas y músicos exploraban nuevas fronteras, evolucionando o degenerando las escuelas clásicas de música popular, así como aconteció con los favoritos de este blog,
punk,
hardcore y
metal. Ahora, otra de las tendencias fuertes de la época (más por su propuesta que por cantidad de seguidores) fue el
industrial, aquel revuelto experimental de música electrónica con otros géneros, que generalmente relacionamos con ritmos creados a partir de golpes metálicos.
Pues los canadienses
Skinny Puppy fueron pioneros en la materia. Ellos ofrecieron una interesante visión del mundo y un sonido muy particular que incluía lo trangresivo del
punk, los sintetizadores del
new wave, así como elementos del
rock en general. En 1984 lanzan su
EP Remission (posteriormente álbum), con en el revelan el futuro próspero de un género que sería grande años después, con la escena de la discográfica independiente
Wax Trax en Chicago (que incluyó tantos artistas europeos como americanos de quienes fueron amigos), y finalmente, con el
boom del
rock (o
metal) industrial, impulsado por
Ministry,
White Zombie,
Nine Inch Nails,
Marilyn Manson, entre otros, de quienes fueron influencia directa.
En
Remission encontrarán una pieza única, inclusive dentro de la discografía de la banda. Un balance exquisito del
beat electrónico, con los mencionados golpes metálicos. Además de los teclados y otros dispositivos que generan el sonido en
Skinny Puppy (a cargo de
cEvin Key), hay un uso de
samples muy interesante, que a diferencia de como acontece en el
hiphop, aquí cumplen una función más atmosférica y narrativa que rítmica. (Particularmente, me encantan dos de la genial
The Tenant de
Roman Polanski. También usa varios de
Shadow of A Doubt de
Hitchcock) Como podrán imaginarse, la música electrónica en la época tenía el sabor
especial derivado de la tecnología disponible en momento, así como el encanto de que no todos la hacían.
Ahora, al bloque electrónico se sumaba la amenazante voz principal de
Nivek Ogre, que tiene un espíritu más de
performance que melódico. (De hecho, esto derivó en sus memorables
shows horroríficos, donde denunciaban principalmente la guerra nuclear y las pruebas en animales en un estilo poco común.) Pero aunque no pareciera por las descripciones,
Remission es un trabajo que si bien oscuro y raro, tiene una acertado
flow musical fácil de captar. El álbum es sólido de principio a fin, pero pueden empezar por las brillantes
Smothered Hope (ojo al video),
Incision,
Ice Breaker y
Sleeping Beast. Obra maestra ochentera.