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lunes, 17 de agosto de 2015

Freaky Styley - Trigésimo Aniversario


Era 1985 y los Red Hot Chilli Peppers estaban descubriendo y puliendo aquel infinito potencial que les permitió conquistar el mundo unos años después. Prueba de este nivel está magistralmente registrado en su segundo álbum Freaky Styley. Ahora, aquí no solo se estaba avanzando en la historia personal del grupo sino en la del genial estilo funk metal, originado en lo profundo del underground ochentero que sirvió de inspiración para tantas alternativas años después cuando todo se popularizó. Recordemos que entre otros, los Red Hot dieron inicio a esta magia junto a bandas como Faith No More y poco después se unieron otros brillantes exponentes como Primus311 o Incubus, cuyas propuestas continúan alimentándose de esta fórmula que a su vez continúa consumiéndose por audiencias de música popular alrededor del mundo.

Además de sugerir enfáticamente que los interesados en la materia deben escuchar este álbum a como de lugar, hay algunos detalles sobre los cuales se puede llamar la atención desde lo escrito para alimentar esta respetable idea que ahora tengo del Freaky Styley. El primero es que está producido por el cerebro de Parliament-FunkadelicGeorge Clinton, institución definitiva del funk en el siglo 20, quien en todo el sentido del concepto influenció con su genialidad y visión musical, además del post-punk y el disco, otros estadios como el que ahora nos ocupa.

Pues la mano mágica del maestro George Clinton se siente en cada segundo del álbum. El logró canalizar la entonces abundante energía de aquellos jóvenes blancos hacia la idea pura del funk. Por ejemplo, si bien los Red Hot siempre han sido una banda de cuatro integrantes, en Freaky Styley se añadieron múltiples instrumentos de viento (entre ésos el saxofón de Maceo Parker), percusión y coros que unidos al equipo completan el exquisito sabor de una orquesta, como aquellas de donde salió el funk verdadero. Qué tal Yertle the Turtle ah? Hypermegafunk. Ése es el color de este álbum.

(Flea, Clinton y Kiedis trabajando juntos en 1985)

Llamando la atención sobre la mina funk que este disco, cómo pasar inadvertidos Hollywood (Africa), que es un cover de Africa, original de las leyendas del soul-funk de New Orleans, The Meters, o If You Want Me To Stay, original de Sly Stone (frontman de Sly and the Family Stone, profesores de la misma escuela soul-funk pero en San Francisco)?. Hermosos homenajes.

Pero los Peppers siempre han tenido su propio veneno y en este disco la mayoría es sello personal. Iniciando con Jungle Man queda clarito cómo es la jugada aquí. Sobre el inquebrantable y demoledor ensamble de bajo y batería aparece la guitarra entre líder y rítmica que con sus paradas permanentes describe la idea perfecta de funk que la mayoría tenemos en la cabeza. Al respecto hay que señalar que en su medida, el adorado guitarrista judío Hilel Slovak, (idolatrado por el entonces fan adolescente John Frusciante) hizo un aporte importante pues el tipo tiene un gran feeling y además no conozco otro guitarrista que con anterioridad se haya desempeñado en este estilo musical. Por cierto, generalmente se menciona a Slovak tanto por su talento como por el cariño que le tenían dentro y fuera de la banda, y quien desafortunadamente murió de sobre dosis en 1988.

Sobre Flea y Kiedis no me pronunciaré mucho pues como Peppers fundadores y permanentes, su aporte aquí es tan valioso y tan familiar como nos resulta hoy en día, así que estamos simplemente revisando esta etapa en su evolución musical, o más bien en la consagración de su "estilito freaky". 

En todo caso, aunque blanco y ochentero, esto es un ejemplo de funk como dios manda, favorito entre los cuatro álbumes ochenteros de los Red Hot Chili Peppers y por éso recomendadísimo. Entre mis preferidas están American Ghost Dance, Freaky Styley, Blackeyed Blonde y la hardcorera Battle Ship.

Feliz aniversario!







sábado, 15 de agosto de 2015

Soup - Vigésimo Aniversario






"Soup, 20 años después"

Cuando salí de Discos La Rumbita, aún no sabía pensar de ese disco que había comprado. Soy un comprador compulsivo. Siempre lo he sido, incluso en esos días en que tenía la poca plata que puede tener un niño de clase media a sus 13 años. Simplemente tenía ganas de gastarme esos veinte mil, que no recuerdo de dónde llegaron, en algo de música. Había en la Bogotá de los 90 tiendas de música especializadas en todo, en donde los vendedores podían sentarse a contarte de qué iba cada uno de los discos, cada uno más exquisito que el otro. Pero mi afán no me daba para esperar un día más, o dos. Yo simplemente caminé las tres cuadras que separaban la tienda de discos más cercana de la casa de mi abuela, buscando un nuevo CD para poner esa noche en el equipo de la casa.

Afortunadamente, esa compulsión casi siempre ha estado amparada por una buena dosis de intuición. Cuando vi la portada (un hombre con barba tomando sopa de letras, foto en picado con paleta de colores clásica del rock alternativo) entre tantas cosas que no me gustaban y tantas otras que no me convencían, fue el único disco que no solté. Ya había visto por MTV los videos de sus dos singles, “Galaxie” y “Toes Across The Floor”; di un repaso por cada una de las canciones, sin detenerme demasiado. Volví a hacerlo y tomé la decisión, sin pensarlo más. Esa noche oí el Soup, segundo álbum de Blind Melon, dos o tres veces. Había dado en el blanco —menos mal, porque no tenía plata casi nunca—. Con el tiempo se perdió el disco, no sé si lo regalé o lo vendí para poder comprar uno de industrial. Pero recuerdo todavía esa primera noche, cada vez que lo oigo completo.

Es un disco bastante más oscuro que el primer álbum de la banda. Habían pasado de ser unos hippies que tocaban en un campo de flores amarillas, a tener una imagen más acorde con el espíritu oscuro del alternativo noventero, empezando por Shanon Hoon, su vocalista, que del pelo largo liso y los jeans bota campana pasó a maquillarse los ojos y hacerse el pelo a lo rockabilly. Ni siquiera tendría que estar mencionando este cambio: dos meses y seis días después de la publicación de su segundo álbum de estudio Hoon fue encontrado muerto por una sobredosis de cocaína. Pero eso no importaba cuando grababa sus videos en mi VHS, mucho menos cuando daba la cuarta o quinta vuelta al Soup, que me acompañó por algunos años.

El sonido, en términos generales, no es muy distinto del que lograron en el primero, autotitulado. Sincronía y juego entre las dos guitarras, una batería bastante sencilla, casi tirada hacia la elocuencia, y juegos con el bajo que cada tanto sorprenden. A veces más rockeros, a veces más alternativos, a veces más hippies; Shanon Hoon cantando a veces habla y pregona, a veces alcanza notas bastante altas. Van de un compás al otro, sin pelear. Entre “Galaxie” la primera canción y “Car Seat (God’s Presents)”, hay una distancia de varias bandas. Y sin embargo se mueven. Van del bluegrass al funk, al postpunk, al sonido indefinible de su década (nuestra década). Se les reconoce porque son versátiles y talentosos, lo que hace aun más triste que hayan desaparecido con la muerte de su cantante. O bueno, regresaron en 2008, pero esto casi cuenta como un dato curioso. Vamos a las canciones.




(Blind Melon en la época)

Galaxie empieza con una declaración, que en resumidas cuentas es una despedida. Al menos así lo parece, por la muerte de Hoon. Pero tiene sentido esto que les digo. Luego viene una canción que de ninguna manera recuerda al Blind Melon que todos conocíamos. Más fuerte, más oscuro, más sensible, incluso. Más honesto, pero eso es común en un segundo álbum (recordemos: Siamese Dream, Surferosa, Nevermind, etc. ).

El riff que abre “2x4” es precioso. La canción, de hecho, es preciosa. Tiene picos y valles, y solos de guitarra con sus armónicos completos. Dialogan la voz y las guitarras, el bajo acompaña. Pasa de la calma a cierto tipo de euforia, usan el trémolo, puntean y rasgan. Es una canción muy completa, de verdad. Mi favorita del álbum, si eso les importa. Para oírla varias veces hasta que es completamente distinta de esa canción que oyeron la primera vez.

Vernie” es una canción más tranquila (con ritmo en 3/4). Robusta, en la medida en que todo suena al tiempo, como en el rock de los setenta. Es una colaboración. No sé cómo habrá sido hecha, pero parece compuesta en conjunto. El ritmo es lento, pero todos los instrumentos funcionando al tiempo la hacen una canción poderosa. “Skinned” tiene el espíritu folk de Blind Melon completamente vivo. Suena un banjo, las guitarras acústicas y el espíritu de carretera de la música del sur y el medio oeste de los Estados Unidos. La letra, por supuesto, habla de alguien que hace objetos de pedazos de humanos (Ed Gein). Ay, los noventa…

Toes Across The Floor” es perfecta. La canción arranca con un arreglo, se suelta luego, en una descarga. La letra habla sobre se mismo proceso, de cómo alguien va perdiendo la calma. El video, incluso a pesar de la actuación desastrosa del baterista, es excelente. Luego viene “Walk”, que recuerda el primer álbum, sin mucho optimismo pero con mucha armónica. “Dumptruck” pasa de sonar como una canción de bar de motociclistas, a tomar el ritmo alternativo. Se nota que lo disfrutan; tiene momentos como de Red Hot Chilli Peppers, tiene momentos como de Jane’s Addiction, pero es Blind Melon siempre. No podría explicarlo mejor. “Car Seat (God’s Presents)” es una canción con una cadencia inusual. Parece un tango a ratos, pero usa grabaciones de voz distorsionadas, y un violín que va con el ritmo sureño. Hermosa canción.

Wilt” tiene esas notas del campo americano que luego serían perfeccionadas por Jack White. Es una canción folk, con todas las variaciones y arreglos correspondientes a una banda como Blind Melon, pero teñida por un pesimismo tan de su época, que es irrefutable. “The Duke” es otro gran tema alternativo, un poco sicodélico, un poco folk, un poco rock. En seguida llega “St. Andrews Fall”, que es una canción simple al comienzo, que va volviendo cada vez más esquizoide. Ciclotímica, podemos decir. Muy bonita, claro está, pero de un altísimo nivel de tribulación.

New Life” va progresando hacia un sonido más denso, más rápido, más desesperado. Y así, progresa hacia dos canciones en las que la voz de Shanon Hoon va derivando hacia la de Janis Joplin, cada vez más agudo y más carrasposo. “Mouthful Of Cavities” y “Lemonade” cierran este álbum. Llegan las trompetas, como al comienzo, y el aplauso. Es un trabajo redondo, lleno de sonidos. Es un disco como todos los de su generación, inquieto y disperso y caótico y sufrido. Lastimosamente tan sufrido, que después de eso solo vinieron álbumes póstumos y un trabajo sin mayor bombo. Puede que Def Con Dos tenga razón y haya que odiar a los mártires del rock, pero debemos reconocer que siempre dejan algo maravilloso a su paso.

Feliz aniversario!


El concierto en el Metro de Chicago es magnífico y se puede observar todo aquí






jueves, 13 de agosto de 2015

Fight For Your Mind - Vigésimo Aniversario




(No estoy seguro si me gusta la portada.... creo que la odio, pero amo este álbum)

Ben Harper es un compositor y multi-instrumentalista californiano hijo de padre con ancestros negros y Cherokee, y madre judía. Con estas tradiciones no sorprende ni su original propuesta musical ni sus compromisos con la causa, porque es un consagrado activista cuya música no se encuentra en los circuitos usuales, aún cuando tiene una amplia base de seguidores en el mundo.

El caso es que 1995 estrenó su segundo álbum Fight For Your Mind y además de ser uno de sus mejores, es una obra interesante sobre la cual compartir. No recuerdo bien como llegó a mi, pero fue después del año 2000 y en cuestión de poco tiempo estaba muy encariñado con él. Lo curioso de Harper y este trabajo es la mezcla de soul, funk, reggae y gospel en el disco, el cual está producido de una manera sumamente pop y comprensible, y con esto me refiero a un nivel superior al que uno imaginaría inicialmente con esa descripción de géneros fusionados. En realidad se trata de algo particular. Y bueno, la música es tan tranquila que el mensaje es protagonista principal, que si bien es muy crítico y reflexivo, es pacífico. Digamos que lo político ocupa tres cuartas partes del álbum, iniciando con Opression, hasta People Lead y la esperanzadora "a punta de ritmo" Fight For Your Mind. La última parte tiene una connotación religiosa-espiritual (en algunas partes dramática) con Power Of The Gospel y God Fearing Man. El cierre es con la elevada One Road To Freedom.

Entiendo que con temas como Ground On Down (video) el tipo tuvo su rotación en medios entre tantas otras bandas alternativas del momento. Allí pueden apreciarse muchos detalles como el sonido clásico de banda noventera. Allí me resulta particularmente funkero con sus poderosas líneas de bajo y el contagioso ritmo en batería. Ahora, de Harper individualmente se puede percibir su tono vocal como de "la voz de tu conciencia", su genética interracial, su mirada y cantos al cielo de devoción, y sobre todo, su Weissenborn Lap Steel Guitar, la cual maneja muy bien y que le da un toque único a muchos de sus temas. Gold To Me va por esta misma onda. (Si les gusta el slide guitar en este disco es generoso en ese sentido.

Pero bueno, cada tema tiene su fuerza escondida por más suave o espiritual que pretenda ser. Como Please Me Like You Want To cuyo sencillo riff acústico puede alcanzar fibras muy profundas a medida que va sonando. Ejemplos claro de este "poder pacífico" son mis favoritas Burn One Down, una oda a cannabis con percusión adicional a la batería (otro elemento recurrente del álbum), y Excuse Me Mr. una demoledora y hermosa crítica corporativa cuyas estrofas están cantadas sobre el bajo y la batería, dejándole a la guitarra pequeños espacios que se aprovechan muy bien.

Con más de una hora de este peculiar estilo todos los interesados en los noventa o en los géneros que relacioné anteriormente están invitados a revisar el Fight For Your Mind de Ben Harper, una obra fresca y relevante de un artista que continúa activo desde entonces.

Feliz aniversario!

lunes, 10 de agosto de 2015

Destroy Erase Improve - Vigésimo Aniversario


En un 1995 lleno de opciones de música pesada se coló entre los círculos de metaleros el Destroy Erase Improve de Meshuggah, un álbum rarísimo con vastas virtudes que le valió a Suecia uno de los espacios que ocupan desde entonces en materia de música popular occidental. Además de extremo, este disco está construido de forma tan compleja como cualquier exponente progresivo que se hubiera escuchado hasta entonces (y hasta hoy en día), y producido impecablemente para favorecer el virtuoso ensamble que ataca tus oídos con su poder sónico y luego tu entendimiento con su compleja composición y ejecución.

La apertura con Future Breed Machine es grandiosa. Unos segundos de industrial que sumergen al oyente en el concepto del álbum abren paso a la exquisita base rítmica de Meshuggah y a la demoledora voz de Jens Kidman con la que creas un vínculo instantáneo. Minutos después caes en cuenta que pegan con el extremo pesado y rematan con el experimental o "jazzero", anunciado en este caso por un arpegio realmente inesperado. Por cierto, los compositores principales del álbum son el baterista Tomas Haake (un buen video de Haake tocando aquí...) y el guitarrista principal Fredrik Thordendal quienes sorprenden con su destreza.

Soul Burn (una de mis favoritas), se destaca por mantener un groove contagioso que no puede detenerse por más punteos extraños o cambios de ritmo que aparecen de repente y amenazan con desviarla a territorios desconocidos. En el minuto final pueden escucharse coros hardcoreros en el que se intercambian gritos en stacatto entre todos los integrantes, otro posible sello de esta banda (este detalle se escucha también al final de Vanished).

Transfixion (video), una de las más concisas del álbum es otro buen ejemplo de esta música. En tres minutos y medio (por debajo del promedio de duración) una base rápida y uniforme permanece descrestante hasta un único cambio drástico que lleva a un espacio elevado donde termina la canción. Ahora, los episodios que escapan a lo extremo son escasos. Aunque en muchas partes hay lugar para que los guitarristas experimenten con otros trucos y efectos, solo en la instrumental Acrid Placidity (un aporte del entonces recién llegado guitarrista Mårten Hagström) se puede tener poco más de tres minutos de esta magia y tranquilidad.

Otros ejemplos interesantes del Destroy son Terminal Illusions (video), o el Inside What´s Beneath Behind, temas donde también se pueden apreciar todos los detalles ganadores que hicieron de esta banda un referente obligatorio del metal actual, que así como en ése entonces relevó a tantas otras que salieron a engrosar la oferta comercial de música pesada, hoy continúan siendo tema de discusión con su propuesta agresiva y retadora con la que todavía te rascas la cabeza y preguntas "¿Qué carajos es ésto?".

Feliz aniversario!


No tengo idea de la fecha de estos shows...


martes, 28 de julio de 2015

Sabotage - Cuadragésimo Aniversario


Por Diego Chalela.

La primera mitad de la década de los setenta fue un camino ascendente y libre de obstáculos para Black Sabbath. Con el homónimo Black Sabbath de 1970, el grandioso Paranoid del mismo año que los catapultó a la fama, el Master of Reality de 1971 (pieza fundacional del stoner), el Vol. 4 en 1972, y el polifacético Sabbath Bloody Sabbath de 1973 en el catálogo, para ese entonces ya eran la mítica banda que sentó las bases del heavy metal como estilo de vida, posición ante el mundo occidental y una manera de sentir.

Posicionados cómodamente en el mercado con su propuesta oscura, envolvente, fiel a sus raíces blueseras pero abierta a toques experimentales, el 28 de julio de 1975, ante un público comprometido con la inquebrantable marca sónica y lírica de OsbourneIommiButler y Ward, vio la luz el Sabotage. Ahora, más allá de la música las cosas no eran del todo tranquilas para Sabbath y su sexto álbum fue una respuesta honesta y visceral a la serie de incomodidades que enfrentaban en el momento, pues además de ser un grupo de artistas talentosos en constante evolución, eran también una lucrativa empresa rodeada de parásitos.

Todo el proceso de composición y grabación se llevó a cabo en medio de litigios y problemas legales con el antiguo manager de la banda, quien los demandó una vez fuera despedido por desviar dinero a destinatarios ilegítimos. De los trámites legales, las frecuentes citaciones y visitas a los tribunales, entre otras realidades de la fama y el exceso surgió el nombre del álbum, que revela el clima de tensiones, dudas y resentimientos que entorpeció el proceso de creación como hasta entonces lo conocía Sabbath. Pero ante ése sabotaje la banda reaccionó con firmeza: Sabotage es una obra poderosa, llena de matices y sorpresas que profundizan la expansión artística sin dejar de lado su esencia. Claro que esto dejó ver las primeras rupturas en su evolución, señales de lo que serían los discos por venir, aquellos que coincidieron con la separación de la formación original y el fin de los años setenta.

Indudablemente, el arranque del álbum es una declaración de principios. Hole in the Sky es una furiosa bienvenida al oyente que anuncia 44 minutos de poder. El clásico riff estridente que se repite una y otra vez a lo largo de casi toda la canción al compás de la galopante secuencia rítmica de la batería, se complementa acertadamente con el sentido desesperado de la letra “I’m looking through a hole in the sky, I’m seeing nowhere through the eyes of a lie”. Todo funciona. Es Sabbath en su más pura esencia, rabioso y contundente. 

Después de un corte abrupto que a modo de contraste amenaza con romper la intensidad del viaje (marca registrada de la casa), viene Don’t Start (Too Late), 49 segundos instrumentales al compás de un arpegio y un sutil punteo acústico de guitarra clásica. Un primer asomo progresivo del disco que va dando color a un todo lleno de variedades. También de repente, como un cuchillazo en la oscuridad sin previo aviso, arranca la joya del álbum: la legendaria Symptom of the Univese, una semilla que años después dio un fruto llamado trash, aquel subgénero glorioso de los ochenta que encuentra sus orígenes en este himno de Sabbath basado en el sencillo pero demoledor riff que solo la genialidad y el talento de Iommi podrían haber fundado.

Symptom recoge lo que hasta el momento era la banda pero también, como el álbum mismo, marca una tendencia de lo que vendría. El ritmo asfixiante, como una turbina encendida que no da tregua, define el recorrido que lidera la guitarra a base de cambios de tiempo, un magnífico solo y la eventual llegada a un jam acústico donde amables guitarras intercalan punteos y ritmos sobre la batería y el bajo mientras la letra llega a su cierre. Se trata de un viaje que va de la impotencia y el deseo de escapar a la ilusión de una realidad amable cuya esencia bien puede estar contenida en la primera estrofa de la canción: "Take me through the centuries to supersonic years, electrifying enemy is drowning in his tears, all I have to give you is a love that never dies, the symptom of the universe is written in your eyes." Una propuesta tan metalera como rockera por su fuerte base y el aire experimental y progresivo del jam final.

En este punto el listón ya está muy alto para el cuarto corte. Sin embargo, la épica Megalomania no defrauda y mantiene el nivel a su manera durante sus casi 10 minutos de duración. Inicia lenta, oscura y de algún modo depresiva "I hide myself inside the shadows of shame, the silent symphonies were playing their game, my body echoed to the dreams of my soul, this god is something that I could not control", y poco a poco va creciendo en ése tono, haciéndose densa pero envolvente, hasta antes de completarse el cuarto minuto donde un riff al mejor estilo del heavy ochentero o incluso del hard rock más comercial de aquella década, revela la otra faceta de la misma canción. Un paso de lo oscuro a lo luminoso, dos caras de una misma moneda en un gran tema que cierra la primera mitad del álbum.




(Ozzy, Bill, Geezer y Tony en la época)

Thrill Of It All deambula entre los sonidos crudos de la guitarra y la elevada voz principal cuya presencia protagónica cede el paso a los teclados cuando la canción acelera. Todo fluye amablemente, pero el tono oscuro y siniestro característico de la banda parece diluirse un poco mientras la letra expresa una cierta disconformidad frente al afán mercantil que ya para esa época era pan de cada día “For you have been taught that if your mind has been bought life’s entire answer was sold”, reflejo del contexto y el momento que vivía la banda en medio de sus conflictos legales. 

Luego viene la instrumental Supertzar, una secuencia de tres minutos a base de un riff oscuro ambientado con las voces del London Philarmonic Choir, un recurso hasta entonces inexplorado por la banda, que da un aire terrorífico y religioso a la canción. Este paso a sonidos acústicos, pero también de sintetizadores y teclados que marcan, con la presencia constante de la guitarra metalera de Iommi, podría entenderse como otra parte de la transición, un viaje claroscuro que deja atrás las bases ortodoxas del metal que sembraron, para llegar a un sonido más amplio y rutilante, con influencias del rock progresivo de la época. Am I Going Insane (Radio), el penúltimo corte, también es prueba de esto pues suena a un nuevo (o al fin de) Black Sabbath. Ahora, repite su misma base una y otra vez sin mucha versatilidad con un teclado marcando el tono y el ritmo, y su letra no expresa mucho más que la angustia por estar enloqueciendo. De cualquier forma, es interesante como evidencia de la transformación de la banda.

Y así llega The Writ última canción del álbum y única letra escrita por el propio Ozzy. Se trata de un desahogo crudo y frontal, una voz desesperada, una diatriba contra el negocio de la música, que denuncia algo de lo que vivían por esa época. Un tema que conjuga los sonidos clásicos y pesados con pasajes acústicos, de aire melancólico, en los cuales Ozzy parece decir que ya no son los mismos; que atrás quedaron los años de euforia ingenua y ascenso cuestionable de la banda en los que cualquiera podía lucrarse a costa de ellos.

Habían madurado no solo como artistas sino también como profesionales, y querían emprender nuevos recorridos, conscientes de sus propios pasos, libres de distracciones en su deseo por expresarse haciendo música.  La canción cierra con una secuencia estridente en la que el Sabbath más clásico parece despedirse reafirmando sus bases. Las de una banda de heavy metal fresca y contundente, que aunque no pretendía dejar de serlo, emprendía nuevos rumbos. Y al final, a un volumen muy bajo, suena un track escondido de unos pocos segundos llamado Blow on a Jug, un registro de Ozzy y Bill jugando desprevenidamente en el estudio.  

Hoy hace 40 años salió Sabotage, sexto álbum de Black Sabbath y parte fundamental de su discografía y de la historia del metal.

¡Feliz aniversario! 

(Mis favoritas: Hole In the Sky, Symptom of the Universe, Megalomanía y Superztar.)

lunes, 27 de julio de 2015

311 - Vigésimo Aniversario




Por: Mateo Bonells.


En 1999 viajé al estado de Dakota del Sur. Como buen colombiano de 17 años fumaba cigarro y era bueno pa´ tomar trago. Inevitablemente entré a formar parte de los misfits de Brookings Highschool. Aunque yo era un hombre.. well… "girls just want to have fun!!!" Y eso fue lo que hice. Tomar clase de español parecía ser el método de acción a seguir (por obvias razones). Ahí conocí a mis primeros amigos: Phil, con camisa hawaiana, ojos azules y pelo pintado, Tony, con camiseta de Rage Against The Machine, pelo pintado y ojos azules, Matt, igualito al cantante de Limp Bizkit y Jannet, vestida como la hippy del Exit Planet Dust. Después de clase me preguntaron si yo fumaba. Les mostré mi paquete de Marlboro rojos. Salí con ellos en un Honda Civic de dos puertas verde oyendo Legend de Bob Marley y "carburando" una pipa. Después de 20 minutos de mirar por la ventana callados, cambiaron el CD… And my whole american exchange year experience went DOWN!! DOWN!!

Honestamente no hubo nada profundo en particular que me atrajera a 311 inicialmente. No tenía el oído, no percibí en primera instancia la influencia punk rock, tal vez GreenDayciana o de los Offsprings, ni la influencia skaera de Sublime y tampoco la obvia influencia de los Chili Peppers (manifestada entre otras cosas claramente en sus "DI-BI-RI-DA-BA-RAS" líricos Anthony Kideisianos). Lo que si oí en la música y sentí en mis amigos fue un tipo de manifiesto subconsciente que decía we are white boys!! we are all american!! we are in highschool!!! and this LIGHT-HARDCORE blown-amp guitar riff me hace gritar… I'm a teenager and I'm cool GODDAMN!!....

O.K. Tengo 33 años y puedo darme el lujo de decir estas cosas hoy en día sobre lo que pensaba a los 17 sin sentirme ridículo. Si me hubieran pedido una opinión objetiva sobre aquel sonido en aquella edad, tal vez me hubiese enfocado en el scratchyrischratch de disco que suena en todas las canciones y en el rapeado (del que a propósito no entendia un comino)… BUT IT JUST SOUNDED SOOOO FUCKING COOL!!! YOU GUYS!! JEJE!! Nunca me imaginé que 7 meses mas tarde estaría disfrutando un sabroso mosh pittin y mi primer crowd surfing en uno de sus conciertos en la ciudad de Sioux Falls.

Ahora si hagámosle justicia al álbum.

Una cosa para la que que no se necesitaba ningún especialista era para reconocer que la marca clásica del sonido de 311 estaba destinada al éxito. Más allá de todos los géneros a los que se dice pertenece, a mi en particular me suena al género GARAGE MADE IT MAINSTREAM, lo cual fue la constante de las bandas exitosas de los 90. La sincronía melódica de las dos guitarras con el bajo creaba un sonido fuerte, sólido, lleno, pulsante. El humm-hummeo del cantante cuasi-gregoriano, dulce, reverved, dubed, high as a kite californian. El rapeo sin rima de la segunda voz con su icónico sonido cruce entre los Beasty Boys y Kriss Kross junto con el muy necesario y contemporáneo rayado de disco formaban un poderoso popurrí el cual mis jóvenes amigos americanos memorizaban y cantaban como lo hacíamos nosotros con Escalona y Diomédes. 

This was music for the masses not like Depeche Mode intended. Y finalmente el elemento más distinguido del sonido de 311, la batería!!!! Totally Trenchtowned!! El elemento más reggae de la banda, y el delivery de los golpes, glorioso highpitch snare.

El primer detallazo del álbum sin lugar a duda es la canción de apertura, el single Down (video),  la cual cuenta con todas todas las características destacables del grupo. Además de invocar aquel espíritu de fin de siglo y de todos los siglos we are 16, got a driver liscence, let´s go score some cigarettes, Brian´s got some weed, lets drive after school and GET FUCKED UP. La canción Purpose bonito beat reaggae, suena mucho como los últimos trabajos de ellos. Jackolantern´s Weather es a mi gusto solo contenido bulto para aquellas mentes adolescentes ansiosas por rap para memorizar y hay mucho de eso a lo largo del álbum. No se cual haya sido su negocio con disquera o su necesidad por crear tanto bulto. El tema All Mixed Up (video) y su riff de guitarra gritan. Chilli Peppers If You Have To Ask from Blood Sugar Sex Magic perpetuando las influencias funkadélicas de John Frusciante.

El otro hit fue el Don´t Stay Home (video)... Again, I never understood a fucking thing they were sayingthe sound just worked for me, es una vibración quinceañera suave pero efectiva para cargar una hincha pequeñita o pretender una f en el baño frente al espejo.

Aún disfruto éste y otros álbumes de 311 que tengo en mi gaveta de los recuerdos, especialmente el Live y Soundsystem, los que eran más contemporáneos en el tiempo que estuve allá y claramente con más trabajo de estudio. Es bonita la nostalgia que produce ver a una de las bandas con las que creciste lanzarse de nuevo al ruedo y ver que han madurado y tu también.

Feliz aniversario!



sábado, 25 de julio de 2015

The Presidents Of The United States Of America - Vigésimo Aniversario


Por años creí que nunca escucharía este álbum. No me simpatizaban sus caras y no me gustaba que no se tomaran en serio. A medida que el sueño de los noventa terminaba ridiculizado, The Presidents of the United States of America sonaban evidentemente culpables. ¿Por dios, cómo no? Pero, ¿cómo podría este seguidor de la música anglo criticar a estos tres músicos por el nombre de su banda, su básico humor, o por el curso de la música popular en la mitad de los años noventa? No way. El caso es que Miguel Andrés, un amigo mío desde la primaria quien no tenía prejuicios ni sofisticaciones para escuchar sus sencillas opciones musicales, tenía este CD, aquel que se abrió paso en muchos hogares a través de la pegajosa e insoportable Lump (video dirigido por Roman Coppola).

Como siempre tuve admiración por los discos, en una de las visitas a su casa a jugar Super Nintendo no pude evitar ponerlo (en un discman conectado a dos parlantes de computador) y de inmediato descubrí que bueno o malo, ridículo o no, el álbum tenía un sonido propio, sólido y original en su particular manera. Y bueno, desde el inicio con Kitty (video) y sus tranquilos versos, el disco tiene su encanto. Varios riffs y ritmos me hicieron regresar más pronto que tarde y resulté concluyendo que se trataba de buena música amigable, así que escribo esto para hacerle justicia al álbum y reconocer que detrás de esas básicas canciones tocadas con una guitarra de tres cuerdas, un bajo de dos y una batería sin toms de aire, se encontraba un curioso ejemplo de composición musical y de interpretación rock.

El disco es una pequeña roquita, fácil de entender y contagiosa. A partir de Stranger se revelan sensibilidad musical y legítimas ganas de cantar y jamear. Sigue Boll Weevil, tal vez mi favorita entre todas. Uff! Allí empieza un gran momento del álbum pues sigue el hit Peaches y el alcance de tan pocas cuerdas disponibles. Dune Buggy, la divertida versión de We´re Not Gonna Make It y la de la legendaria Kick Out The Jams (original de MC5), la contagiosa y más larga de todas Body, la folk-rockera Back Porch, la cómica Candy con su sollado intermedio, y el remate con la sincera Naked and Famous, en la que aparece como invitado Kim Thayil de Soundgarden haciendo sus leads (acreditados como "guitar noodles") quien es cercano a la banda, en parte por que los Presidents son de Seattle. En cualquier caso...

Feliz aniversario!



(Ojo a Letterman cuando presenta el disco en vinilo...)

sábado, 18 de julio de 2015

¡Adios Amigos! - Vigésimo Aniversario




(Portada por Mark Kostabi, el mismo de las Use Your Illusion de Guns N´Roses)

En su último álbum de estudio los Ramones se despiden por lo alto, con temas sólidos, un ritmo delicioso, buenas melodías, y un sonido poderoso que les permitió vigencia en plena mitad de los noventa cuando el rock sonaba con toda. En esta última etapa los acompañó el neoyorquino C.J. Ramone en el bajo, quien reemplazó al legendario Dee Dee Ramone tras su salida en el 89, y que en este, su tercer álbum como Ramone, demostró total adaptación como integrante y quien refrescó con su voz la homogénea fórmula de los pioneros del punk

¡Adios Amigos! está lleno de detalles elegantes. El primero fue la apertura con la preciosa versión de I Don´t Wanna Grow Up (video), original de Tom Waits y que hizo las veces de sencillo con su video animado. Todo un hit. Luego, el disco entra en un pequeño catálogo de temas compuestos por Dee Dee y el viejo amigo de la banda y productor del disco Daniel Rey, y con ellos se empieza a sentir una buena dinámica, en parte por la fuerza sónica, y en parte por que la voz principal la alternan entre C.J., (en Makin Monsters For My Friends, la cómica The Crusher, y la diatriba Cretin Family con su Oi oi oi oi!) y el definitivo Joey en un gran momento como vocalista con las sentidas It´s Not For Me To KnowTake The Pain Away, y la demoledora Born To Die In Berlin que incluye una grabación de la voz de Dee Dee cantando unas frases en alemán.

El álbum continúa esta conversación entre estas dos figuras vocales y creativas, por un lado con Joey quien concibió las tristes y hermosísimas Life´s A Gas y She Talks To Rainbows, donde usa ritmos más lentos que de costumbre para empeñarse por completo en la melodía, y por otro el joven C.J. con su energía, quien aportó la rockera Scattergun y la rápida Got A Lot To Say, cantada por Joey, sobre quien recae por supuesto la mayoría de las voces, dejando desde el inicio y hasta el final del disco el toque original de los Ramones.

Otro detalle del ¡Adiós Amigos! son los acertados punteos de guitarra de algunos temas, que sin poderlo confirmar, sospecho que son aporte de Daniel Rey pues Johnny nunca hizo guitarra líder. También tenemos a un Marky en excelente forma proveyendo ritmo con buen punch y uno de mis temas favoritos, Have A Nice Day, con unos segundos en que el volumen alcanza un nivel altísimo donde pareciera que la grabación se arruinó por exceso, lo cual me gusta y me recuerda al Raw Power de los Stooges.

Ahora, los covers ya eran una tradición en la banda y este disco tiene otro, I Love You, original de los proto-punks Johnny Thunders & The Heartbreakers. Otro puntazo, así como la versión del tema de Spider Man (video) que está escondido al final del disco. En fin, este álbum es un gran momento en la discografía de la banda y un recuerdo de mi adolescencia ya que fue el primer álbum de Ramones que escuché en mi vida y todavía un favorito.

Feliz aniversario!



lunes, 29 de junio de 2015

Demanufacture - Vigésimo Aniversario


Después de haber sentado las bases de un nuevo metal con el poderoso debut Soul Of A New Machine (1992), donde mezclaron elementos trash, deathgrindcore, varios coros cantados sin voz gutural que exponían un lado melódico, y curiosidades como samples de diálogos de películas o el tema Natividad que dieron lugar al inesperado y genial disco de remixes Fear Is The Mind Killer (1993), construido por los experimentados exponentes del industrial canadiense Front Line Assembly (que en la época también estaban contratados por la gigante de la música pesada Roadrunner Records), los californianos Fear Factory apostaron de nuevo a los frutos cosechados hasta entonces, inspirados por una época cargada de metal e industrial.

Para continuar profundizando este oscuro sendero que habían descubierto poco antes les fue asignado nuevamente el productor inglés Colin Richardson, (consentido de Earache Records y responsable entre otros, por muchos discos de Carcass y el Burn My Eyes de Machine Head) y junto a el construyeron uno de los "pesos pesados" de la década, el Demanufacture, con el que ratificaron ser influencia importante en el género, alcanzaron numerosas ventas, ganaron el respeto de muchos colegas y con el que se consagraron con todas las de la ley en el glorioso panorama noventero.

Pues este álbum perfecciona la fórmula de manera impecable. Además de la irresistible mezcla de diferentes estilos del metal, los instrumentos se convirtieron en personajes principales de la narración. En primer lugar siempre estará el inigualable Raymond Herrera en la batería, quien ha sido tema de discusión desde entonces por su destreza en con los bombos. Aunque recién estrenado el Demanufacture corrió el rumor de que lo que estaba detrás de los ritmos era una máquina y no un humano, solo pudo probarse que el tipo usaba triggers (sensores ubicados en los parches para emitir los beats con la misma intensidad independientemente de la fuerza con las que se golpeen).

(Fear Factory en la época, Bell, Herrera, Cazares y el belga Christian Olde Wolbers)

La rápida guitarra de Dino Cazares también tiene su aporte clave al sonido del álbum y la banda, que junto a los golpes de Herrera forman la base sonora de Fear Factory, la cual se completa con la particular voz de Burton C. Bell que funciona muy bien limpia y gutural. Todo esto se ponía a prueba en vivo, donde podía apreciarse como esta fórmula se soportaba de manera definitiva en estos tres elementos, que sin llegar a sonar tan pulidos como en las grabaciones, siempre fueron reales y en todo caso, los trucos que usaban estaban justificados bajo el concepto industrial.

Demanufacture tiene detalles muy elegantes, por ejemplo apoyarse sabiamente en el lado amigable, es decir, aprovechando sus coros melódicos y los grooves rockeros para que sean un ancla de dinámica a lo largo del álbum, en vez de ser un bloque metálico difícil de digerir. Esto puede escucharse al menos en pequeñas dosis en todos los temas, hasta en temas completos como en los hit singles Replica (video) y el cover Dog Day Sunrise (original de Head Of David). Por otra parte, están las secuencias y adornos electrónicos de muy buen gusto, y hasta piano, los que pueden escucharse en el temazo Zero Signal, uno de los más sólidos del álbum.

En fin, se trata de una obra única que fluye a la perfección de principio a fin y que crece más fuerte con el tiempo. Recomendada la introducción con Demanufacture y Self Bias Resistor, la agresiva New Breed y la rockera H-K (Hunter-Killer). El cierre con A Therapy For Pain es épico y funciona muy bien. Por cierto, del Demanufacture se derivó el Remanufacture, todo un álbum de remezclas de los temas originales recomendado en principio para entusiastas del industrial y fans de ese oficio.

Feliz aniversario!


La pinta es el ejemplo perfecto del metal alternativo noventero.



sábado, 27 de junio de 2015

Only Heaven - Vigésimo Aniversario




Algo interesante del industrial en los años noventa es que mientras la mayoría de artistas estaban encantados mezclándolo con poderosos riffs y punteos de guitarra eléctrica (metal industrial), en muchos lugares de Europa estaban creándolo a partir de otras tradiciones musicales (además del ampliamente reconocido new wave), como es el caso del krautrock, el jazz, y los siempre respetados elementos de la música erudita o clásica. 

Alrededor de 1985 se forma en Suiza el trío The Young Gods, quienes añadieron a la baraja del industrial unas cartas peculiares y elegantes como ecléctico debut homónimo (donde solo sonaba familiar Envoye), el hermoso L´eau Rouge donde continúa fuerte la influencia francesa (ojo y oído a La Rue des Tempétes), el acercamiento al blues del T.V. Sky (ojo y oído a Gasoline Man), y en 1995, inesperadamente, siguen evolucionando con su as, el único e irrepetible Only Heaven

En el Only Heaven resaltan exquisitos sonidos electrónicos desde el primer segundo. No obstante, todo está construido a partir de samples de pistas tanto electrónicas como acústicas, tal es el caso de la batería, que es uno de los personajes principales de este álbum y banda. En los videos se puede apreciar que en los Gods siempre hay batería en vivo, pero en sus grabaciones se reconoce es el sonido de esos golpes reales convertidos en beats en la medida que son repetidos en patrones e intensidades exactos con herramientas electrónicas. Allí, entra el otro jugador clave de los Gods y el Only Heaven, el sintetizador, que en esta oportunidad se destaca por su incesante gama de ambientes, atmósferas y ruidos. Una verdadera belleza. Sobre esta base rítmica híbrida se sobrepone la característica voz grave de Franz Treichler con su encanto especial, su toque hipnótico y delicado muy efectivo.

Con ésa fórmula y en un evidente momento de inspiración los Gods logran un viaje de poco más de una hora a una profunda dimensión donde provoca desdoblarse. Ahora, esto lo lograron sin sacrificar su groove post punk ni el poderoso bloque sonoro que los hace industrial. La guitarra eléctrica tiene un rol moderado pero fino, particularmente en Strangel y Kissing the Sun (video), dos de sus temas más fuertes. Sin embargo, ésa fuerza solo añade dinámica al viaje completo donde reside el verdadero poder del álbum. El épico Moon Revolutions resume en 17 minutos todo este punto, ubicándose al nivel de monstruos europeos como CAN y Pink Floyd. Otras maravillas son Speed Of Night, Donnez Les Esprits, Lointaine y la acústica Child In The Tree. Claro, como álbum de industrial que se se respete, incluye un remix, en este caso, uno del tema Kissing The Sun bastante atmosférico al final del disco.

En todo caso, una joya invaluable de los noventa.

Feliz aniversario!




viernes, 26 de junio de 2015

Exit Planet Dust - Vigésimo Aniversario




Exit Planet Dust es el debut de The Chemical Brothers. Grabado a finales del 2004 y lanzado el 26 de junio de 1995, el disco fue producido por el dúo con la ayuda de “Cheeky Paul”. El Exit marca la transición de Tom Rowlands y Ed Simons de la escena de los clubes de Londres (en particular del The Heavenly Sunday Social Club donde eran residentes) al estrellato internacional. Irónicamente, su éxito haría que sus singles los llevaran de vuelta a los clubes, pero esta vez del mundo entero, con sus sonidos contagiosos e inspiradores para bailar.

Para ese entonces el proyecto era conocido como The Dust Brothers en honor a una banda norteamericana. Sin embargo, por asuntos legales cambian su nombre a partir del título de su primer sencillo Chemical Beats, mientras que Exit Planet Dust recuerda esa etapa que quedó atrás.

El álbum se presenta como una sólida sucesión de sonidos fuertes, con una percusión altamente sincopada, guitarras chillonas y pesadas, y voces melódicas. La primera mitad del disco (6 de las 11 canciones) se podría describir como un medley (o popurrí) electrónico, donde las transiciones entre las canciones son continuas, sutiles e inteligentes, de tal forma que ponen al oyente a mover el esqueleto de principio a fin sin parar, y a preguntarse “qué canción es esta?” o “cambió la canción?”. Luego, desarrollan un lado más “chilleado”, con el sonido electrónico psicodélico pero ameno que se encontrará en toda su discografía.

El género del Exit Planet Dust es el clásico Big Beat, donde la percusión utiliza síncopas marcadas, breakbeat, y creatividad en el uso de samples. Si bien la banda no es la inventora de este género (que viene desde el final de los 80’s), con este debut si lograron un brillante ejemplar de esta época temprana.Gran parte de su éxito es la mezcla de la electrónica con sonidos que parecen más salidos del rock pesado, que estaba en auge en ése momento. Este gusto, compartido por lo demás con otras bandas contemporáneas como The Prodigy, les permitió conquistar el mercado norteamericano rápidamente.

La cacofonía de Song To The Siren y Three Little Birdies Down Beats son lo que realmente hacen a este álbum una delicia de escuchar. Altamente iterativas y oscuras en su esencia, tienen una fuerza que permite entrar en una especie de trance que libera a la mente de la existencia dualista: La música entra a la cabeza y uno se convierte en la música.

Chemical Beats también merece una mención especial: su omnipresente chillido de sintetizador, inexplicablemente versátil y acompañado de una percusión variante, se convierte en el final perfecto del medley que componen la primera mitad del álbum. One Too Many Mornings y Alive Alone le dan el toque elevado y relajado a la obra, con melodías suaves y voces armónicas. Finalmente, Life is Sweet es una buena muestra de lo que se sería el sonido característico del dúo: Una percusión poderosa y cíclica, acompañada de arreglos complejos de guitarra y sintetizador que vienen y van, unido todo por una voz armoniosa.

Con el Exit Planet Dust, The Chemical Brothers entran pisando fuerte en la escena electrónica de mediados de los 90’s. Aunque el disco no contiene singles que sean recordados por las masas hoy en día, este álbum claramente les sirvió como laboratorio para depurar lo que sería su sonido propio, y así presentarnos los temazos que vendrían poco después. De ahí en adelante, los Chemical Brothers serían referencia obligatoria del Big Beat y el Exit Planet Dust sería reconocido como una inspiración para otras bandas populares del género como Fatboy SlimDaft PunkGroove Armada, entre otros gigantes de la electrónica.

Feliz aniversario!





 

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