lunes, 6 de octubre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
Radiografías del Mal: Ju-On (2002).
Dentro de todas las
recomendaciones del denominado género de
fantasmas, Ju-On sería una de las sagas que tendría menos misericordia con el
espectador. Un breve intro expone los asesinatos de una típica familia (incluido
el gato) aparentemente por un psicótico padre. El texto inicial ya nos va
deparando el terreno de juego: a veces la muerte violenta de algún ser, produce
una ira tan grande que su energía queda dispersa para cobrar venganza sobre los
demás. En Ju-On no hay escapatoria. Una
nueva familia que empieza a habitar en la casa va teniendo una experiencia
maldita con estos fantasmas. No hay tanta complejidad en la historia. El director
Takashi Shimizu se dedica
exclusivamente a diseñar en cada escena, sensaciones de malestar, casi que se
burla de sus protagonistas que están condenados, el dilema es saber como morirán.
Este podría decirse que es uno de los fantasmas vengativos (también conocidos
como Onryō) más cercanos al tradicional teatro Kabuki. Es espantoso y produce
un horrendo sonido que le pone a uno la piel de gallina. La primera vez que la
vi con un grupo de amigos, quedé helado. Ese día llegué a casa y no dejaba de
prender las luces mientras avanzaba. Esa noche ocurrió lo que hace mucho no
lograba producirme una película de terror: dormir con la luz encendida. No dormí
muy bien. La película había cumplido completamente con sus expectativas. Ju-On
es una película que logra esas secuelas de malestar, una perturbación venenosa,
como una especie de dolor de cuello cuando se duerme mal. Y cuando una película
de terror logra ese tipo de inquietudes es porque es efectiva. Niños fantasma,
presencias que salen de la cama, esta película es 100% terror en su totalidad. Es incómoda, le congela a uno la sangre,
sobretodo en esos momentos cuando los fantasmas lo miran a uno directamente a la pantalla y parece
que se fueran a salir. De esas películas que solo se ven una vez porque dejan
un horrible sabor.
Pisces Iscariot - Vigésimo Aniversario
Pisces Iscariot compiló una serie de temas creados en uno de los momentos más prolíficos de William Patrick "Billy" Corgan, junto a la favorita banda de los noventa, Smashing Pumpkins, quienes en la primera mitad de ésa década tenían tanto material de calidad grabado aparte de los álbumes Gish y Siamese Dream, que les alcanzó para lanzar estos otra hora de música, que si bien son demos, covers, lados B, y versiones que no lograron un lugar en los álbumes, si alcanzaron un espacio entre muchas colecciones de discos y en los reconocimientos de 1994.
Tiene la dinámica clásica de los Smashing de alternar entre temas delicados y acústicos, y temas rápidos y distorsionados, entre los cuales se encuentran varias bellezas. Entre los suaves tenemos el inicial Soothe (a lo To Sheila en el Adore), Whir, Obscured (una de mis preferidas), Landslide,(original de Fleetwood Mac), y el cierre psicodélico con Spaced. Entre los rockers tenemos Frail & Bedazzled, Pissant, Hello Kitty Kat, la épica (y bautizada con nombre de niña como es usual en Corgan) Starla, Blue, y A Girl Named Sandoz (original de The Animals). Otros que están a medio camino entre aquí y allá son Plume, Blew Away, y La Dolly Vita.
Por ser un compilado, Pisces Iscariot no tiene un productor general, sino productores para temas específicos, entre los cuales aparecen acreditados el guitarrista James Iha y Butch Vig.
Esta racha productiva no se detendría allí, ya que venía en camino el amplio y exitoso Mellon Collie and the Infinite Sadness lanzado en 1995, que ahora que lo menciono, pareciera que (para bien o para mal) trató de abarcar cuanto material pudo, de modo que no resultara un nuevo compilado de temas huérfanos, sino el álbum doble que todos conocemos. Pero bueno, en pocos meses llegará el momento de hacer ésas reflexiones, porque hoy es el momento del Pisces Iscariot, otra interesante pieza del rock alternativo noventero.
Feliz aniversario!
Tiene la dinámica clásica de los Smashing de alternar entre temas delicados y acústicos, y temas rápidos y distorsionados, entre los cuales se encuentran varias bellezas. Entre los suaves tenemos el inicial Soothe (a lo To Sheila en el Adore), Whir, Obscured (una de mis preferidas), Landslide,(original de Fleetwood Mac), y el cierre psicodélico con Spaced. Entre los rockers tenemos Frail & Bedazzled, Pissant, Hello Kitty Kat, la épica (y bautizada con nombre de niña como es usual en Corgan) Starla, Blue, y A Girl Named Sandoz (original de The Animals). Otros que están a medio camino entre aquí y allá son Plume, Blew Away, y La Dolly Vita.
Por ser un compilado, Pisces Iscariot no tiene un productor general, sino productores para temas específicos, entre los cuales aparecen acreditados el guitarrista James Iha y Butch Vig.
Esta racha productiva no se detendría allí, ya que venía en camino el amplio y exitoso Mellon Collie and the Infinite Sadness lanzado en 1995, que ahora que lo menciono, pareciera que (para bien o para mal) trató de abarcar cuanto material pudo, de modo que no resultara un nuevo compilado de temas huérfanos, sino el álbum doble que todos conocemos. Pero bueno, en pocos meses llegará el momento de hacer ésas reflexiones, porque hoy es el momento del Pisces Iscariot, otra interesante pieza del rock alternativo noventero.
Feliz aniversario!
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álbum,
alternativo,
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música,
rock
viernes, 3 de octubre de 2014
Radiografías del Mal: Kairo (2001).
Kairo es una rareza dentro
de las rarezas del cine de terror japonés de fantasmas. Esta renovación
del monstruo heredada de la literatura gótica en donde el contexto del
miedo nos transportaba a un castillo, un bosque, un calabozo o una casa
embrujada, ahora muta y se transfiere en las nuevas tecnologías. La
muerte ya no está en un pasillo desolado o en una calle en medio de la
nada, entendiendo que ahora el promedio de adolescentes les gusta
aislarse en su cuarto y no salir de casa. Si uno no busca el peligro y
las emociones fuertes pues inevitablemente el horror viajara por ondas y
redes para llegar directamente a las pantallas de nuestros
computadores. Eso es lo que hace más interesante a Kairo: plantear
nuevas estrategias para que el mal se pueda colar en las puertas de
nuestras casas, sea como sea. Una película donde el miedo es atmosférico
y no repentino, con imágenes lentas, es un horror muerto,
contemplativo, como la presentación de sus fantasmas, cargadas de una
violencia nostálgica y supremamente atractiva (véase el aparente
suicidio de un personaje o las marcas en la pared que dejan uno de los
fantasmas). Kairo junto a The Ring anticiparon ese nuevo horror
electromagnético (heredado un poco de la estética de la nueva carne de
Cronenberg) sin perder las raíces de sus historias y de su folclor
emparentadas con sus mitos sobre el mas allá y los espíritus que habitan
sobre nuestro plano de vida. Excelente ejemplo de las versiones
alternativas que pueden extraerse de un tema tan arquetípico como las
presencias que han habitado desde siglos en nuestras historias. Es
aterradora como el mismo demonio debajo de nuestras camas. Igualmente no
tengo comentarios sobre su remake( donde un desconocido Wes Craven
escribe el guión) Muy recomendada.
Philm - En Vivo - Bogotá D.C. - 2/X/2014
Ayer en la noche del jueves 2 de octubre de 2014, en nuestro Distrito Capital, se realizó el anunciado concierto de Philm (la actual banda de Dave Lombardo), con ocasión de la gira promocional de su reciente álbum Fire From the Evening Sun. La banda se presentó sin muchas pretensiones en La Hamburguesería de la Colina Campestre, que sirvió óptimanente como auditorio para que los 200 espectadores que calculo asistimos, presenciáramos el show en excelentes condiciones de acústica, visibilidad y comodidad.
Luego de una clínica de batería ofrecida por Lombardo y la presentación de un telonero de heavy progresivo colombiano muy competente, Philm demostró una poderosa propuesta de metal alternativo, con la que se sacuden de la inevitable y permanente asociación con Slayer. Personalmente, me llamó la atención la interpretación del bajista Pancho Tomaselli, quien mantiene el groove por encima del virtuosismo y hace un gran bloque rítmico con Lombardo. Por su parte, el guitarrista y cantante Gerry Nestler probó suficiente dinámica en el instrumento y en la voz, durante la exploración de diferentes estilos que hace la banda, sin salirse del metal. Y bueno, las explicaciones sobre el baterista sobran.
Philm es una banda de excelente actitud, muy bien ensamblada, con un notable toque veterano (pues no son precisamente jóvenes) pero con una propuesta fresca para los seguidores de esta tendencia. Durante el show, sentí pequeñas similitudes con bandas que iban desde Pantera hasta Nirvana, pero el enlace mas fuerte que me provocó, al menos en vivo, fue Led Zeppelin.
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jueves, 2 de octubre de 2014
Radiografías del Mal: Shutter (2004)
Shutter pasó inadvertida para muchos (me
incluyo) pero detrás de una simple película de fantasmas, lo que uno se
encuentra es miedo puro, cada escena está cargada de dosis de escalofrío en los
huesos. Es una historia sin muchas pretensiones que se vuelve un pretexto para
esta dupla de directores tailandeses ( Banjong
Pisanthanakun y Parkpoom Wongpoom) quienes construyen progresivamente unos momentos
alucinantes, profundizando en un tema que personalmente me llama mucho la atención:
la fotografía como un dispositivo que atrapa una aparente realidad y que se desdobla
con el paso del tiempo. ¿Quién no ha visto un retrato de su infancia y
luego se da cuenta que ya no queda nada de ese niño atrapado en un químico y
papel fotográfico vencido? No he tenido la oportunidad (tampoco he querido) de
ver el remake gringo, porque seguramente será tiempo perdido, como la mayoría
de productos que manosea un sector de Hollywood con decadencia de ideas originales.
Esta es la película perfecta para ver con un grupo de amigos (créame, si la ve
solo, no va a poder ir al baño). Excelente fotografía, un manejo controlado de
efectos especiales, una secuencia excelente con unas cabezas de flash y un final
que usted no podrá olvidar, NUNCA. Aterradora, una joyita inolvidable de terror
tailandés.
miércoles, 1 de octubre de 2014
Too Tough To Die - Trigésimo Aniversario
Generalmente, la idea de Ramones me lleva inmediatamente a la segunda mitad de los años setenta, aquella época cuando aparece por primera vez en la escena neoyorquina el pionero cuarteto del punk americano. Sin embargo, produjeron una de sus mejores obras en 1984, su octavo álbum Too Tough To Die, el cual permanentemente le disputa la corona a los mismísimos Ramones (1976) y Rocket To Russia (1977), así que de entrada, nos referimos a una obra de amplia relevancia para la historia del rock.
Vale la pena recordar que para ése momento, la banda ya sumaba poco menos de una década de experiencia, y había consagrado su infalible fórmula de composición en grupo, que aparte de agotarse, logró alimentarse de nuevo por el espíritu de la época. Y esta vez, por experiencia me refiero a las guitarras de don Johnny Ramone, quien nunca se caracterizó por la dinámica, y aquí, en una dosis muy delicada, irrumpe de vez en cuando su mecánico estilo para añadir unos elegantes leads y otros adornos reglamentarios de una producción profesional. Por nombrar algunos, la rockera, medio surf, y magnífica No Go, para un clásico punteo o, el arpegio constante de I´m Not Afraid Of Life. Por otro lado, el disco lo produjo el primer baterista de la banda (y recién fallecido) Tommy Ramone (Erdélyi Tamás) (R.I.P.), cuyo toque influyó positivamente en el resultado, en parte por habilidad, y en parte por la cercanía y la confianza que tenía con sus ex-compañeros de banda.
Este fue el segundo álbum que tuve de Ramones (después del Adiós Amigos (1995) y porque era el disponible cuando fui a comprar...) así que por mucho tiempo fue uno de mis pocos discos ochenteros. Ahora que ando reconciliado con ésa década y reconozco que fue la época dorada del underground, me encantó re-descubrir este álbum años después porque pude entender cómo se destaca dentro de la propia discografía de la banda, gracias a las dos tendencias o géneros dominantes de los ochenta (al menos los derivados del punk) que alimentan el espíritu de este álbum y lo hacen mágico: el hardcore y el new wave.
La influencia hardcore (o escuela, más bien), se nota de manera general en el sonido fuerte y agresivo del álbum, pero el elemento primordial fue el legendario bajista y maestro punk Dee Dee Ramone, a quien le abrieron bastante espacio en los micrófonos y se dio gusto yendo hacia el hardcore, el original, aquel cantado con voz pobre, pero con infinita actitud. Esto se escucha desde el demoledor "one, two, three, four..." inicial de Mama´s Boy, y de principio a fin en Wart Hog y Endless Vacation (demo). Una maravilla.
Por el lado del new wave aparecen los teclados, que si bien me sonaron extraños la primera vez, hoy hacen parte de lo mejor del catálogo de Ramones, fundando las brillantes melodías de Chasing the Night y Howling At the Moon (Sha-La-La), donde Joey te da tanta satisfacción en las voces como Freddie Mercury en su mejor momento. En ambos casos llama la atención el bajo tempo y la duración de los temas, que exceden considerablemente el rápido promedio de la banda. Pero entre ambas, gana Howling, ya que fue producida por (nada más ni nada menos que el inglés) Dave Stewart de Eurytmics, lo que se nota una y otra vez, cuando las escuchas de nuevo y más la admiras.
Pero ésos son solo elementos en la "grabada en piedra" receta de los Ramones, porque el núcleo de estos 13 temas es su básico y adorado punk rock con letras variadas sobre socio política, que hablan de la eterna paranoia de la banda con la guerra fría, las drogas y el amor.
Este álbum es el absoluto bloque sólido que funciona como una sola pieza, pero si lo vas a dividir, no dejes de revisar Too Tough To Die, Danger Zone, Daytime Dilemma (Dangers Of Love), y la inolvidable instrumental Durango 95. Una demencia este álbum.
Feliz aniversario !!!
Radiografías del Mal: Imprint (2006)
¡Y llegó Octubre! ... En ¨Radiografías del Mal¨ empezaremos nuestro viaje maldito desde oriente con uno de mis directores favoritos: Takashi Miike. Uno de los capítulos más violentos pero visualmente más atractivos de la serie ¨Masters of Horror¨. Podría decirse que Miike hace ver a los demás episodios de talentosos directores como capítulos de matiné para ver en familia. Una paleta de colores especial, cargada de secuencias prolongadas de tortura, el fetiche del director por las agujas y su estilo transgresor tanto en el sonido como en el montaje, hacen de Imprint (2006) uno de los episodios más interesantes en la historia de la televisión. Fue omitido en su momento por su alto contenido gráfico pero luego fue lanzado en DVD. Atentos al diseño sonoro en los momentos de tortura. Imprint (2006) inaugura la semana de terror oriental.
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